Euforia/Difusión. Buscando el equilibrio más allá de nosotros

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Hace tiempo se me ocurrió la idea de coger conceptos psicológicos/filosóficos y desarrollarlos en vídeos musicales que me permitieran además componer canciones para éstos. ¿Qué salida darle? En principio las redes sociales, aunque, como comprobaréis con esta entrada, estoy intentarlo moverlos por más sitios, pues me parece una idea interesante para aprovechar. Al final del post encontraréis un enlace al vídeo complementario. Antes de comenzar, he de agradecer la colaboración de mi amigo Carlos García en este post.

Los primeros conceptos que he desarrollado han sido los que aparecen en el título, euforia y difusión. Comencemos con el primero.

Habréis podido percibir en numerosas ocasiones que vuestra forma de afrontar un día no dependía tanto de las cosas que teníais por hacer o que podíais hacer, sino que dependía de vuestro estado mental. El estado mental lo conforman las emociones y sensaciones, toda la parte experiencial de nuestra consciencia. Muchas veces da igual la forma en que enfoques el día o lo que hagas, que si el estado mental no acompaña, no vas a tener la misma motivación por las cosas ni las vas a disfrutar igual. El mejor ejemplo que se me ocurre es la etapa post-exámenes. ¿Normalmente cuál es vuestro estado nada más acabar los exámenes? En mi caso, experimento una apatía bastante intensa. Pese a pasar a tener tiempo libre, y dejar de estar todo el día ocupado con los estudios, el estado mental no acompaña pese a todo lo que podría hacer. Si siento apatía no podré tocar la guitarra, componer, escribir… En mi caso dicho estado mental viene de no asimilar bien el cambio de la ocupación al tiempo libre, me genera conflicto “debería estar haciendo algo, debería tener todo el día cuadrado”.

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Este ejemplo encuadra un periodo del año, pero ¿qué pasa a lo largo del día? ¿Sentís la misma motivación por las cosas durante todo el día? Aunque nos levantemos en nuestro mejor día, en algún momento el buen humor se transformará en algo neutral o incluso se tornará negativo. Aunque, ciertamente hay días que pasamos en su mayoría con cierto estado emocional, lo normal es que en un día promedio varíe bastante.

Ahora bien, puede que tu humor te haga tener ganas de hacer cierta cosa, o de no hacerla, pero ¿hasta qué punto modifica nuestra percepción de mundo? El amor por ejemplo es algo digno de la psicosis. Cuando estamos enamorados el mundo cambia por completo, todo parece distinto. En psicología se habla mucho del estado de flujo, el flow psicológico, en el que nos sentimos en equilibrio, estamos en un estado mental en el que disfrutamos de lo que hacemos, ya que supone un reto pero a la vez es algo realizable (entre otros factores). En ese momento, por el cual todos pasamos con frecuencia, aunque suela durar poco, sentimos que todo encaja en su sitio. Tenemos como la percepción de que el mundo está en equilibrio y que nosotros lo estamos.

Nuestro estado mental no solo influye en nuestras motivaciones, también influye en cómo vemos el mundo, cómo vemos a los demás, y cómo nos vemos a nosotros mismos y lo que hacemos. Todo esto no es más que una forma de tomar distancia de estos estados mentales y decir ¿qué es real? ¿Hasta qué punto nuestra maquinaria condiciona lo que sentimos? ¿Y lo que sentimos en nuestra maquinaria? ¿Hasta qué punto lo que sentimos es un fiel reflejo de lo real, o no lo es?

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Entramos en el eterno debate cuerpo-mente. En este punto podemos formular la pregunta que da lugar al siguiente concepto: ¿somos solo un cuerpo, o somos algo más? De ser un cuerpo seríamos una cosa determinada en un momento determinado. Seríamos temporales y seríamos espaciales. Sin embargo, nuestros efectos y nuestra historia pueden reflejarse en cualquier momento y en cualquier lugar. Vayas donde vayas, si alguien cuenta tu historia, estarás en ese sitio y ese momento en cierta forma, pues de no ser por ti, ese algo que está sucediendo no estaría sucediendo, ¿no te hace eso estar ahí de alguna forma?

Mi definición de difusión: Cualidad de existir con independencia de la ubicación espacio-temporal con independencia de aspectos materiales y físicos.

En difusión planteo que no existimos en un momento y lugar concretos, sino que estamos difuminados en la realidad, estamos en todas partes, en todo momento. Independientemente de que existamos o no, nadie podrá negar que existimos o que hemos existido, y eso es algo que carece de tiempo y de espacio, al igual que las consecuencias de lo que hacemos, que van más allá de un lugar y un momento. Puedes escuchar una canción en cualquier lugar. Cualquier lugar te da la opción de hacer aparecer esa canción. ¿No hace eso que una canción sea alocal y atemporal? Cada rincón de este mundo nos permite existir, no hay ninguno en el que no podamos hacerlo. ¿Eso no hace que cada lugar y momento de esta realidad sean potenciales ubicaciones donde aparecer? ¿Eso no nos hace seres más allá del espacio y el tiempo?

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Podemos plantear la difusión también como una necesidad humana, la necesidad de salir de nosotros mismos e ir más allá. Cuando colmamos todas nuestras necesidades individuales lo único que nos queda es comenzar a contribuir al todo y entrar a formar parte de él. Para algunas personas, esto puede conseguirse involucrándose más en las personas del círculo cercano, para otras ayudando a la humanidad a salir adelante, para otras salvando el mundo… Cada persona ha de encontrar su manera de encontrarse fuera de sí mismo, de entrar en difusión.

La difusión también puede considerarse una parcela de la realidad que escapa a nuestras limitaciones. Probablemente al leer eso de “no localidad” y “no temporalidad” os hayáis acordado de la física cuántica. Ciertamente podemos considerar que más allá de lo que percibimos y de lo que sabemos, existe todo un universo desconocido, algo que desconocemos pero que hace que todo encaje, donde, según parece apuntar la física cuántica, el espacio y el tiempo desaparecen. En este sentido, la difusión sería una cuestión existencial, a la cual muchas personas pueden acabar llegando y llamando de distintas maneras en su búsqueda del sentido de las cosas, el sentido de la vida.

Antes de acabar me gustaría plantear una relación entre ambos conceptos. En la vida de muchas personas la euforia es interpretada como realidad. ¿En qué sentido? Cuando alcanzan el equilibrio pueden contemplar la realidad de forma totalmente diferente, sin los filtros humanos. En ese estado se da un paso a la difusión, el sentir con independencia del momento y el espacio, con independencia de la vida. En definitiva pueden salir de sí mismos, se difunden. De la misma forma, podemos encontrar personas que entren en equilibrio al ayudar a otras personas, al intentar dejar huella en la humanidad.

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Esto podría ser la vertiente más saludable en la que la euforia y la difusión se encuentran, pero si la necesidad de difusión aparece y se buscan los caminos equivocados se puede hacer daño. Las personas que en malas interpretaciones de la difusión busquen la misma en la fama, a veces ganada de formas muy negativas, o busquen dejar huella pero haciendo daño. De la misma forma, no todo lo que queda en difusión es positivo. La humanidad tiene la capacidad de acceder a muchas de las cosas que quedan en difusión. Muchas personas trabajan para que, lo que quede en la humanidad grabado de sí mismos sea algo provechoso y enriquecedor, pero muchas otras, de forma voluntaria o involuntaria, consiguen justo lo contrario.

Pues para acabar, y a modo de síntesis, concluyo que la euforia y la difusión, además de lo desarrollado, son subjetividades que cada uno tendremos que trabajar para sacar el máximo provecho y seguir avanzando en una realidad aún por descubrir, y por supuesto para seguir avanzando como personas.

Un abrazo y espero veros en el siguiente post 🙂

Aquí tenéis el enlace al vídeo complementario:

https://youtu.be/P1j5S4bkckk

También os invito a seguirme en Instagram, pues es donde subo en primer lugar estos vídeos:

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