La paradoja del calcetín (II). La ilusión de la continuidad

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En capítulos anteriores de la paradoja del calcetín: Un calcetín cuya tela es completamente reemplazada por parches, ¿sigue siendo el mismo calcetín? A los seres humanos nos pasa algo parecido si consideramos que la materia que nos conforma cambia constantemente, siendo ahora mismo en composición totalmente diferentes a lo que fuimos hace tiempo. Si somos ajenos a la materia no podemos considerarla parte de nuestra esencia. Nuestro cerebro funciona a base de potenciales de acción, de impulsos nerviosos, de electricidad. La electricidad es como el fuego, como un efecto dominó, energía que viene y va. Si ni la electricidad es algo que nos proporcione continuidad, ni lo es la materia ¿qué es lo que somos?

Pues aquí quedó la cosa la última vez. Mi cabeza, como acostumbra a hacer, no quedó tranquila con esta supuesta conclusión, que más que una conclusión era una nueva pregunta. Estos días tengo en mente algo un tanto… ¿inquietante? Bueno, no tiene por qué serlo, pero personalmente me está costando digerirlo. Suponed que crean un clon de vosotros mismos. Este clon al despertar recuerda toda vuestra historia, es como si vosotros mismos os hubierais levantado de un sueño. A vosotros os matan y el clon se queda ahí, a sus cosas (bueno, técnicamente tus cosas, que son las mismas que las suyas). Al clon le hacen otro clon y repetimos el proceso. Cada clon sentirá que ha sido la misma persona desde que nació hasta ahora, pero realmente no es así, ya que como sujeto ha nacido recientemente.

Aquí viene lo inquietante: ¿y si tu yo de hace 5 minutos está muerto y tu eres su sustituto? Si un río cambia constantemente su agua nunca será dos veces el mismo río. Si el fuego lo conforma la reacción de ciertos materiales en combustión, técnicamente a cada segundo es un fuego diferente. ¿Y si usamos esta misma lógica con nosotros? Supondría que la vida, más que algo fijo que se mantiene desde que alguien nace hasta que muere, sería una ilusión, un espejismo, una llama que parece la misma pero que no lo es. Esto supone que somos un efecto directo de lo que fuimos en nuestra infancia, pero no somos la misma persona. Tampoco somos la misma persona que hace unos minutos. La verdad, no sé dónde poner el límite ¿en qué momento uno deja de ser lo que es para ser la nueva reacción química que conforma la consciencia? No sé qué es lo que hay, pero algo tiene que haber para que, en lugar de vivir X tiempo y desaparecer, experimentemos la vida como un continuo desde su principio hasta el final.

Visto desde otro punto: ¿De qué forma cada electrón, cada átomo, cada molécula, cada tejido que nos conforma, dejan de ser una sola cosa para pasar a ser algo más? ¿En qué momento cada parte individual pasa a ser el todo que somos nosotros y que es nuestra consciencia? Nosotros somos la suma de muchos factores, no factores aislados. Somos un conjunto, o por lo menos el resultado de un conjunto de factores. Cuesta bastante describir un límite entre lo que son todos esos factores y el resultado de ellos.

También hemos de tener en cuenta que todo lo que conocemos de la realidad está limitado por nuestros sentidos. De la misma forma, llegando al nivel químico, los electrones, protones o neutrones son una representación teórica que nos sirve para explicar ciertos fenómenos, entre los que estaría el funcionamiento de las neuronas (que básicamente es un movimiento de electrones). Es obvio que cuando abres un cerebro no ves la mente de alguien, si no que ves tejidos. No ves lo que está pensando o lo que está sintiendo (si es que el tío al que le estás viendo el cerebro sigue vivo, claro). ¿Y si resulta que no podemos percibir la mente mediante los sentidos, pero fuera posible percibirla de estar dotados de un sentido que percibiera otras formas de realidad? Puede que lo que conforma la mente vaya más allá de simples electrones, pero cuya naturaleza no hayamos podido captar al completo por nuestros sentidos. Puede que los electrones sean solo una pequeña porción de la realidad que nos conforma y que hemos podido captar e interpretar a nuestra manera. La ciencia es muy descriptiva, las conclusiones a las que llega son del tipo: “los electrones se desplazan por la superficie neuronal al cambiar su composición química tras la llegada de los neurotransmisores” o “al activarse esta zona cerebral podemos ver”… Sin embargo siempre que sigas preguntando el por qué llegaras a puntos donde una simple descripción de este tipo no lleva a más. Y aquí tenemos dos opciones: o el universo es caótico y no todo sigue leyes, o todo el caos que conocemos es orden aún por descubrir (Esta frase viene de la película Enemy, del director Denis Villeneuve, 2013). De optar por lo segundo puede que más allá de lo que conocemos y del mundo que hemos creado en base a nuestros sentidos y lo que percibimos, existan factores de la realidad que expliquen todo lo que hoy escapa de nuestras manos, entre estas cosas, la mente.

Y todo esto asumiendo que lo que percibimos es la realidad, una realidad externa e independiente de nosotros, de la cual captamos una parcialidad. También está la opción de que todo esto solo exista en nuestras mentes, y que de haber algo más allá de nuestras mentes no sea lo que conocemos. ¿Hasta qué punto las simulaciones cerebrales de la supuesta realidad son certeras?

Al final me he acabado metiendo en el tema de la realidad y nuestra percepción de la misma (si es que es ajena a nosotros). Creo que es un tema también a considerar al respecto, por lo que intentaré desarrollarlo también en entradas futuras.

Pues sí, he vuelto a acabar el post con más y más preguntas. Sin embargo, de ser preguntas en la dirección correcta supondrían un paso más y un nuevo punto de partida, lo cual es mejor que nada.

En próximas entradas sobre este tema investigaré sobre la visión de la consciencia desde la neurociencia, y también consultaré alguna rama filosófica que trate todo esto. Ya tengo alguna candidata por ahí. También intentaré conocer las opiniones de otras personas y las incorporaré a lo que averigüe y a mis ideas sobre el tema. Si tú también quieres aportar tus ideas no dudes en hacerlo por aquí, por Facebook o conmigo.

Pues nada, un abrazo y hasta la próxima.

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