Y te preguntarás, ¿cómo he llegado a este rincón de internet? Parece una pregunta fácil, ¿verdad? Presumiblemente has pinchado en un link que te ha llevado hasta aquí. ¿Cómo encontraste dicho link? Eso ya no puedo saberlo con certeza. Puede que me conozcas y hayas visto esta página en alguna de mis redes, puede que hayas llegado directamente desde algún buscador, puede que alguien te lo haya pasado… Independientemente de lo que te haya traído hasta este rincón de internet, te felicito. Tengo el placer de formar parte de tu última decisión y de tu presente más inmediato (lo único que realmente existe ahora mismo para ti mientras lees esto). Y parecerá una tontería, pero es un gran honor… y suerte. Que hayas llegado hasta aquí se ha debido, no solo a tu interés, a tu relación conmigo, a tu relación con la persona que te pasó el link, o vete tú a saber qué. Se debe a mucho más. Se debe a todo el recorrido, página a página, vídeo a vídeo, red social a red social… todo la navegación cibernética que ha precedido a tu decisión de acabar aquí. Cada punto de la red en el que has acabado ha supuesto otras tantas decisiones previas a ésta, pero sin las cuales, probablemente no estarías aquí. ¿A qué se debieron dichas decisiones? Probablemente a tus gustos, intereses, experiencia previa… aspectos de ti que han tardado mucho tiempo en formarse y que han supuesto mucho para ti. Piensa en todas esas decisiones y ahora vamos más lejos. En algún momento decidiste abrir el dispositivo en el que te encuentras ¿por qué lo hiciste? Piensa en tu vida. Piensa en todas las decisiones que te han traído hasta aquí. Piensa que desde que te despertaste por la mañana has hecho una serie de cosas que te han facilitado estar aquí ahora mismo. Y no solo eso, probablemente lo que hiciste ayer influyó en lo que hiciste hoy. Y lo mismo antes de ayer, y antes de antes de ayer… Desde que naciste hasta ahora, se han dado las condiciones perfectas para que acabes aquí. Y podríamos ir más lejos. Toda tu línea genealógica que te antecede ha posibilitado que estés aquí. Y no te hablo de destino, ni mucho menos. Simplemente he tenido suerte. Lo aleatorio. Probablemente ahí esté la clave. Hay un sinfín de factores aleatorios que te han traído hasta aquí.
Hasta ahora te he estimulado a pensar en todo lo que te ha traído hasta aquí. Piensa ahora en lo que podría no haberte traído aquí (aquí ya empezamos a tender al infinito). Podrías no haberme conocido; podría haber estado enfermo el día que nos conocimos; podrías haber encontrado un vídeo gracioso de gatos en Youtube que hubiera llamado más tu atención; podrían haberte llamado para cenar justo cuando tu mente hacía la conexión que te llevaría hasta aquí; podría haber optado no hacer este blog o este post por parecerme una chorrada en el último segundo… Quién sabe. ¿Entiendes ahora por qué me siento afortunado de que hayas acabado aquí?
Si mis planes han dado su fruto, puede que durante la lectura de esta entrada hayas podido sentir algo interesante. Tendemos a vivir en simplificaciones de nuestra existencia. Rutinas que vivimos a diario, procesos mentales automáticos que te hacen vivir el contexto inmediato, con el mero objetivo de salir del paso. De vez en cuando viene bien recordar lo complejos que somos, todo por lo que hemos pasado, todo lo que podríamos haber pasado, y lo poco escrito que está nuestro destino (afortunadamente).
Pero todo esto tú ya lo sabes. No es que te acabe de descubrir América con esto. Mi intención no era que lo supieras, era que lo sintieras. No es lo mismo saber que estás vivo que sentirlo. Nuestra vida se mide en experiencias, no en palabras. Es por ello que a veces viene bien salir de nuestro ensimismamiento para sentir lo que nos rodea y lo que somos, en lugar de vivir en simplificaciones y en estados afectivos un poco repetitivos.
Tras leer esto te harás una idea de mis intenciones al crear este blog. Mi idea con todo esto es crear un lugar donde poder compartir ideas sobre asuntos psicológicos y filosóficos, e incitar el debate. No soy experto en estos temas, y mi intención no es tanto dar información, sino hacer que la persona que lea esto se cuestione ciertas cosas. Creo que en esta vida pasamos muchas cosas por alto, y no está de más cuestionarlas de vez en cuando. Es por ello que no me considero diferente a nadie que lea esto, cualquiera de vosotros podría haber iniciado este blog. Simplemente, por mis circunstancias, estoy en contacto con este tipo de temas con frecuencia, y me gusta generar debate, hablar sobre temas que nos implican a todos y que nos ayudan a seguir avanzando en este complicado mundo. Pero sinceramente, no me veo con respuesta para todo ni estoy aquí para dar lecciones a nadie. Estoy aquí para compartir mis ideas, y para aprender con vosotros, porque no hay nada definitivo ni considero tener la respuesta definitiva de todo en la vida. El conocimiento es algo que se construye en sociedad, y es un constante cambio. Por tanto, si optáis por formar parte de este proyecto, sentíos totalmente participes y protagonistas en él, pues todos podemos sacar el mismo partido de esto, y no solo yo.
Ahora vienen las presentaciones. Me llamo Jorge Guillén, psicólogo y músico de Granada (España). Se podría decir que a raíz de mis pasiones y mi recorrido vital he ido configurando un enfoque holístico con un fuerte componente en lo que refiere a artes y creatividad, además de ese toque transpersonal y espiritual que siempre me ha caracterizado. Actualmente formándome en psicoanálisis, otro de los grandes enfoques que me han marcado.
Con cada entrada de mi blog estáis invitados a comentar cualquier idea o comentario que os sugiera. También podremos iniciar el mismo debate en el grupo de Facebook del blog, el cual podréis encontrar poniendo en el buscador de Facebook: «Espacio mental, espacio onírico (Psicología, espiritualidad)». Al ser un grupo, también estáis invitados a proponer temas que puedan ser interesantes de tratar. Podéis seguirme también en Instagram: @jorgeguillen.psicologia
Eso es todo. ¡Espero veros en futuras entradas!
Un saludo y gracias.
Deja un comentario